Haití: el imperio de las bandas criminales y el mundo que no mira

Las noticias que provienen de Haití son cada vez más preocupantes.

Este lunes se posicionó el nuevo presidente, Leslie Voltaire, en sustitución de Edgard Leblanc que se negó a firmar el decreto de transición del poder. Todo esto, a escasos días de una de las peores masacres ocurridas en las que fueron asesinadas al menos 70 personas en el departamento de Artibonite.

Justo ahora, el premier Garry Conille realiza una visita a Kenia y los Emiratos Arabes Unidos (EAU), buscando apoyo financiero y militar. La estabilización del Consejo Presidencial de Transición (CPT), instrumento que nació de un débil acuerdo entre facciones políticas, una vez el primer ministro anterior Ariel Henry renunció, parece casi un milagro.

El escenario de unas elecciones generales y de la reinstitucionalización del país, aún parece lejano. La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMAS), que cuenta con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, hasta ahora solo ha sido asunto de Kenia, quien ha aportado unos 400 militares para hacer frente al caos violento.

Pero la verdad es que el mundo se olvida de Haití.

La larga sombra del magnicidio

Desde hace varios años, pero especialmente desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse, perpetuado en 2021 por paramilitares colombianos, la situación ha venido empeorando, a pesar que ya era lo suficientemente grave.