Con manifestación, exigen justicia por conductor de UBER asesinado en SLP

La tragedia de Jesús Alberto Vargas Salinas ha dejado una profunda herida en su familia y ha puesto en evidencia las deficiencias en el sistema de justicia y apoyo a las víctimas. Jesús, de 25 años, fue asesinado en un asalto mientras trabajaba, dejando un vacío irreparable en el hogar que compartía con su madre, Yolanda, y su abuela, de 87 años.

“Quiero justicia. Quiero ver los desgraciados dentro de las rejas. Yo sé que no me lo van a regresar, pero quiero justicia”, implora Yolanda, la madre del joven, quien dependía de su hijo tanto emocional como económicamente. Jesús era el principal sustento del hogar, además de cuidar con devoción a su abuela, quien ahora está postrada en cama. La familia exige que los responsables del asesinato sean capturados y procesados, y denuncia la lentitud y negligencia de las autoridades.

La familia relata un camino lleno de obstáculos desde el momento en que se reportó el crimen. Según Fernanda, hermana de Jesús, las autoridades han mostrado poca empatía y avances mínimos en la investigación. “El licenciado Israel nos manda por un tubo y el Ministerio Público, Mauricio nos dice que hagamos lo que queramos”, lamenta al señalar que a una semana de la tragedia no tienen nada claro, ni siquiera el dictamen del perito sobre cómo falleció su hermano.

La frustración también se extiende hacia la empresa para la que Jesús trabajaba, MARE, y su aseguradora. Aunque la compañía informó que estaban gestionando el apoyo con su póliza de seguro, hasta el momento no han proporcionado solución alguna. “MARE está esperando que la aseguradora con la que ellos están, les den una respuesta que, porque ellos dijeron que era la primera vez que pasa un caso un caso de fallecimiento”, asegura Fernanda.

La familia denuncia abusos en los trámites posteriores al fallecimiento. Yolanda menciona que una empresa funeraria les prometió apoyo gratuito para los servicios funerarios, pero terminaron solicitándoles dinero a último momento. “Aprovecharon nuestro dolor. Dijeron que todo era gratis, pero al final nos cobraron por trámites y un cambio de cajón que no solicitamos”, explica.

Además, acusan que la respuesta estatal ha sido insuficiente. Si bien recibieron una ayuda del gobierno, consideran que el proceso estuvo lleno de irregularidades y falta de sensibilidad hacia su situación.

La madre de Jesús recuerda con dolor la última noche que pasaron juntos. “Me dijo que todo iba a estar bien. Cenamos y me abrazó, como siempre lo hacía. Nunca imaginé que sería la última vez”, narra con lágrimas en los ojos. Jesús, un joven con sueños truncados, había estudiado gastronomía mientras buscaba empleo formal. Sin embargo, la desesperación lo llevó a retomar su trabajo como conductor para mantener a su familia.

Hoy, su familia exige justicia no solo por él, sino para evitar futuras víctimas que trabajen en plataformas de servicios de transporte. “¿Quién será el siguiente? todos los trabajadores que andaban como mi hijo o cualquier otra persona que le arrebaten la vida a sangre fría como mi criatura, quiero justicia”, clama Yolanda.

La familia Vargas Salinas sigue luchando, aferrándose a la esperanza de que su exigencia de justicia sea escuchada y que su tragedia no quede en el olvido.

El pasado 5 de diciembre las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida del conductor de plataforma con heridas de arma de fuego, en las inmediaciones del Hospital del Niño y la Mujer. Horas más tarde otro conductor de aplicación también fue asesinado por un intento de asalto en la colonia Jardines del Sur. Las tragedias desataron un par de manifestaciones en la sede de la Fiscalía General del Estado que forman parte de las reiteradas peticiones de seguridad por parte de los trabajadores de aplicaciones.

Fuente: Sol