El enojo hacia el sistema médico de EE.UU. lleva a apoyar a un asesino
El asesinato del director ejecutivo de UnitedHealthcare, una de las ramas del mayor conglomerado de aseguradoras de EE.UU., ha desatado una ola de odio hacia las compañías que se encargan de la atención médica en el país. Miles de personas han manifestado alegría por el asesinato de Brian Thompson y lo consideran como un acto de justicia frente a las vidas que se pierden debido a las denegaciones en el cubrimiento de procedimientos y tratamientos médicos.
El sistema sanitario estadounidense es en esencia privado. Aunque existen programas financiados por el Gobierno como el Medicare y el Medicaid, que cubren parcialmente los gastos de personas mayores a 65 años o con discapacidades, aquellos que quieran acceder a los servicios médicos deben inscribirse en seguros o pagarlos directamente.
“Historias de terror”
El sitio web de noticias BuzzFeed recopiló numerosas “historias de terror” de pacientes que han tenido malas experiencias con las aseguradoras. Una persona, por ejemplo, tuvo que pagar una factura más alta por un transporte en ambulancia que se extendió más de lo previsto, mientras que a otra le cobraron la anestesia especial compatible con la neumonía porque la compañía la consideró como “médicamente innecesaria“.
Una madre también contó al medio cómo su hijo de tres años ha tenido que vivir sin el tratamiento que necesita para regular sus niveles de amoníaco, debido a que la compañía de seguros no aceptó cubrirlo. Este rechazo, según sus palabras, provocó la hospitalización del menor durante dos noches. “Creo firmemente que, si hubiera tenido su medicación en casa, la visita al hospital no habría sido necesaria”, afirmó.
De la misma manera, otra afectada relató cómo tuvo que luchar con su proveedor de seguros para obtener el cubrimiento de un tratamiento con bloqueadores hormonales. La aseguradora afirmaba que no eran “médicamente indicados”, a pesar de que fueron recomendados por múltiples especialistas, tras haberse curado de una extraña forma de cáncer.
Así, la mayoría de las historias comparten similitudes con respecto a medicamentos y tratamientos denegados, o deudas de miles de dólares por una asistencia médica, que, en algunos casos, estaba incluida en sus contratos de seguro o debía ser así.
Un reciente estudio de la fundación de investigación The Commonwealth Fund concluyó que el 45 % de los adultos asegurados y en edad laboral tuvo que pagar por algo que debía haber sido gratuito o cubierto por su seguro, y menos de la mitad de quienes denunciaron estos errores obtuvieron reembolsos. Además, el 17 % de los encuestados aseguró que se les negó la cobertura de asistencia recomendada por un especialista.
Estas experiencias podrían explicar por qué los internautas consideraron la muerte de Thompson como justa, y, en un tono más extremista, algunos compartieron listas de los ejecutivos sanitarios más poderosos en Nueva York, donde especificaron sus sueldos y escribieron mensajes de celebración con respecto al asesinato del CEO.
Incluso, en una de las vías más transitadas de Manhattan, recientemente aparecieron carteles de ‘Se busca’ con las imágenes de Thompson y otros dos ejecutivos sanitarios, junto con algunas frases como: “UnitedHealthcare mató a gente común en aras de las ganancias. Como resultado, a Brian Thompson se le negó el derecho a la vida. ¿A quién se le negará la vida a continuación?” y “Los directores ejecutivos de Wall Street no deberían sentirse seguros”
El periodista independiente Ken Klippenstein publicó el mismo día del crimen un gráfico con la tasa de denegaciones de reclamos por parte de las aseguradoras, en el que United presentaba un 32 %, junto con una frase en tono sarcástico que decía: “Hoy recordamos el legado del director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson“.
